Espacio Abierto Quinta de los Molinos

El pasado domingo, llevé a Giulia y Gabriel al taller de Chiquitectos con Legos en el Espacio Abierto Quinta de los Molinos que recién acababa de abrir sus puertas. Nuestra idea era ir sólo a este taller, dar un paseo por el parque y volver a casa a comer, pero mis hijos se “enamoraron” de este espacio y al final estuvimos siete horas!!! Ahora entenderéis porqué y por qué me parece un lugar super recomendable para un plan con niños.

Llegamos sobre las 12:30 y fuimos directos al taller de Chiquitectos. Ya estuvimos hace unos meses en el taller Atrapaespacios en Fundación Telefónica, y nos encantó. En este caso la propuesta era construir rascacielos con piezas de Lego. Nosotros al principio, pillamos más un “estilo Walden”, pero luego pudimos reconducir la cosa más hacia el rascacielos.

     

Estuvimos una hora aproximadamente, y nos entró hambre. Así que compramos unos sandwiches en la cafetería que se empezaba a llenar y fuimos a comer al parque. Peeeeroooo, mientras esperábamos a ser atendidos, Giulia vio los personajes Les Iréels de La Compagnie Créature. Quedó fascinada, y al mismo tiempo le daban algo de respeto y no se atrevía a acercar. Así que decidimos volver después de comer. Pues resultó que aunque sean Irréels, también necesitan alimentarse y esas cosas, y no volvían hasta las 18:00. 😂

Descubrimos entonces la maravillosa Urbanoteca. Tan maravillosa que nos quedamos unas tres horas!!! No estoy exagerando. Que si los cuentos (todos chulísimos), que si los puzzles, los juegos de mesa y de lógica,  (me he apuntado algunos, para comprarlos y tenerlos en casa), que si el parque con esas formas enormes para crear mil historias… Uf!

   

Y llegaron las 18:00. Y fuimos como flechas a ver Les Irréels. Esta vez Giulia los observó y se acercó sin miedo y sin vergüenza.  Cada personaje tenía su espacio, su personalidad y una historia que contar. No hablaban, pero comunicaban mediante los ojos y las manos. Es increíble comprobar lo expresivos que pueden llegar a ser los ojos. Todo lo demás era una máscara estática y sólo con la expresión de los ojos veíamos diferentes caras. Estaba por ejemplo, el ratón que preparaba recetas mágicas y nos hacía bailar, el león melancólico que tocaba música… Y era maravilloso ver como los niños entraban directamente en el juego y conectaban con ellos. Si tenéis la oportunidad de verlos, no os los perdáis. Sólo ver la puesta en escena tan poética y onírica merece la pena.Y ya verlos en acción es hipnótico. Pura sensibilidad.

En resumen, fue un domingo redondo y muy estimulante para niños y mayores. Volveremos a este espacio sin duda. Aquí tenéis su calendario para poder consultar sus próximas actividades. Y ya sabéis que si pisáis la Urbanoteca, un par de horas no os las quita nadie 😉

 

 

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